El anhelo detrás de la AMS (Atracción al Mismo Sexo).
- comunidadfreodom
- 29 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 30 dic 2025
Una reflexión por Saúl Isaac De Alba, terapeuta/coach Freodom

La persona es un misterio, siempre deviniendo, siempre haciéndose en cada acto, en cada experiencia. Aunque el camino de cada persona es particular, hay etapas por las que todos pasamos de alguna forma porque aunque cada persona es única, todos y cada uno de nosotros viene con los mismos anhelos básicos.
Nuestro cerebro está diseñado para desarrollarse en un contexto de comunión: los cuidados, la atención y la interacción amorosa con otros activan los circuitos de apego y regulación emocional, promoviendo un crecimiento cerebral saludable.
Nuestro sistema nervioso necesita la presencia calmada y constante de otro sistema nervioso que nos brinde seguridad y regulación.
Nuestra concepción de nosotros mismos, de las relaciones y del mundo se forma a través de las experiencias repetidas que van moldeando nuestra mente.
Necesitamos de los ojos que nos miren, de los rostros que nos afirmen, los brazos que nos sostengan y nos den calor, los pechos que nos nutran, en fin, de la presencia de alguien que nos transmita: estás a salvo, eres amado y esta es la base que configura más adelante en la vida nuestra forma de amar a otros.
Antes que pudieras hablar, antes que te equivocaras, antes que pecaras, antes que te portaras bien o mal, ya eras amado. Esta es tu primera identidad. ¡Sólo por existir!
Esto es paradisíaco. Durante este proceso aprendemos a confiar, descubrimos quiénes somos y aprehendemos cómo amar y ser amados. Sin embargo, vivimos en un valle de lágrimas: un lugar donde el amor está herido.
Aún los padres más amorosos, por su propia historia y quebranto, no pueden colmar plenamente nuestras necesidades.
El Dr Bob Schuchts explica que para lograr una madurez sexual necesitamos desarrollar un apego seguro con nuestros papás, recibir de ellos bendición y afirmación de nuestra identidad sexual, experimentar aceptación y pertenencia dentro del grupo de hermanos y amigos, cultivar el dominio de sí, crecer en la capacidad para el amor oblativo y vivir una existencia generativa.
Estas constituyen según él las etapas de desarrollo psicosexual:

Etapa del desarrollo psicosexual | Edades | Tarea evolutiva primaria |
Apego | 0-2 | Desarrollar vínculos amorosos seguros con papás |
Identificación de sexo y género | 3-5 | Desarrollo y bendición de la identidad sexual y de género |
Pertenencia con grupo de pares | 6-12 | Aceptación y pertenencia con grupo de pares |
Exploración sexual | 13-22 | Dominio propio e integración de deseos sexuales |
Amor oblativo | Adulto | Fidelidad sexual, intimidad y generatividad |
En otra ocasión compartiré con más detalle lo que Schuchts explica para cada etapa, ahora sólo quiero compartir mi experiencia acompañando en terapia a varios variaciones con atracción al mismo sexo (AMS). Quiero aclarar que no soy experto en el tema ni estoy declarando que todos tienen esta misma experiencia, sólo son observaciones personales.
En los primeros años de vida, para un bebé la influencia y la presencia del papá suelen ser secundarios en importancia. La figura materna suele ocupar el centro del mundo emocional del bebé. Conforme el niño crece, el vínculo con el papá se vuelve decisivo para consolidar en su hijo un sentido de identidad y seguridad.
En el caso de los varones, les ayuda a distanciarse saludablemente de la fusión materna, y por lo tanto del mundo femenino, para apegarse a su papá.
En este movimiento se reconoce a sí mismo como distinto a ella y afirma su identidad.
En la ausencia emocional del padre, una mamá sobreprotectora y fusionada emocionalmente con su hijo puede dar como resultado que éste no pueda separar su identidad sexual de la de ella.
Por otro lado, la ausencia del papá o su presencia severa, no logra bendecir ni afirmar la identidad de su hijo.
Un elemento en común que he observado es que los varones con AMS experimentan dificultad para identificarse con la “masculinidad”, sea lo que eso llegue a significar para ellos. La identidad masculina (o femenina, en las mujeres) no se aprende como un concepto, sino que se va asimilando y encarnando a través de la relación y la experiencia.
Cuando existe un apego seguro con papá, es fácil para el niño ser moldeado por el modelado de su figura paterna pero cuando hay distancia personal entre papá e hijo, el niño puede quedar sin un referente con el cual identificarse, lo que a menudo genera confusiones y dificultades para aceptar su propia identidad como varón.
En la experiencia del Dr. Bob Schuchts, tras años de acompañamiento terapéutico, observó cómo “estos patrones de apego deficiente e identificación interrumpida se repetían una y otra vez, dando como resultado falta de confianza, confusión de identidad, disforia de género, compulsiones sexuales, disfunciones sexuales y atracciones hacia personas del mismo sexo. También llegué a comprender que es durante estas dos primeras etapas del desarrollo cuando la vergüenza sexual se arraiga con mayor profundidad.”
Cuando no se resuelven las heridas que esto provoca, cada etapa posterior del desarrollo psicosexual se ve afectada.
Un niño que no se siente identificado y afirmado por una figura paterna, tendrá dificultades para desarrollar un sentido de pertenencia con los demás niños. No se experimentará como “uno de ellos” y esa sensación de diferencia suele ser percibida por sus pares, que muchas veces responden con rechazo o burlas. La herida paterna y las experiencias dolorosas con sus pares llevan al niño a construir creencias distorsionadas sobre sí mismo, muchas veces internalizando las acusaciones de quien lo daña: “soy una niña”, “no soy hombre”, “no soy suficiente”, etc.
Detrás de cada una de estas conclusiones hay un intento inconsciente de dar sentido al dolor, pero también una profunda necesidad afirmado y amado por otros varones. La identidad para la que fue creado “eres mi hijo amado” se rompe.
Conforme el niño crece, puede ser que viva su propio cuerpo e identidad con vergüenza o confusión.
La masculinidad puede resultar amenazante pero a la vez sumamente atractiva.
Persiste en su corazón el anhelo de ser visto por otros varones, un deseo que en su raíz no es erótico, sino afectivo. Con la maduración física y el despertar de la energía sexual, las heridas no resueltas se sexualizan y se proyectan hacia aquello que simboliza lo que él mismo siente que le hace falta.
El anhelo innato de comunión se mezcla y se confunde, tornándose en una búsqueda por vías sexuales de lo que en su corazón nunca encontró.
La sexualidad se convierte en un intento inconsciente de reparar la herida de desconexión: buscar en otro cuerpo lo que su alma aún anhela recibir.
Hay muchos varones que experimentan atracción al mismo sexo y que buscan la santidad, sin embargo, hay pocos lugares seguros donde puedan hablar abiertamente de su historia sin miedo ni juicio.
En Freodom queremos crear ese espacio donde puedan compartir en comunidad.
Si suficientes varones se unen a nuestra lista de espera, lanzaremos un programa diseñado especialmente para ustedes. Si te interesa (o conoces a alguien a quien le pueda interesar), da el paso: comparte, inscríbete y permítenos escucharte.
No tienes que caminar solo.



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