La Iglesia como lugar de sanación
- comunidadfreodom
- 6 ene
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Una reflexión por Saúl Isaac De Alba, terapeuta/coach Freodom

¿Cuál es el lugar para personas con AMS?
Uno esperaría que donde estuviera la Iglesia, la familia de Dios, fuera el lugar más seguro para nuestros corazones. Desafortunadamente, esta no es la experiencia de muchas personas.
Por sus situaciones particulares – que en muchas ocasiones no eligieron – hay personas que no pueden ser completamente abiertas con los demás sin miedo a ser malentendidas, juzgadas y hasta rechazadas. Personas con atracción al mismo sexo (AMS), personas divorciadas, separadas, en unión libre, personas que han abortado, entre otras.
No es este un artículo donde voy a proponer cambios en la doctrina ni nada por el estilo. Hablo del simple hecho que carecemos de madurez en las comunidades para que estas personas se sientan acompañadas.
Dios es la fuente de la caridad y de la verdad y en Él no hay error ni contradicción, por lo que no se puede pretender tener caridad sin verdad ni verdad sin caridad.
Hay realidades que nos llaman a hacer espacio para sostener las ambivalencias que experimentan las personas — sin rechazarlas ni solaparlas.
A través del acompañamiento me he dado cuenta que el número de varones católicos que experimentan AMS es mayor de lo que nos damos cuenta. Escucho de su boca los problemas con los que frecuentemente se encuentran:
El profundo conflicto interior entre una parte que desea la santidad pero otra parte que quisiera una relación romántica.
A veces el anhelo de una familia, de casarse con una mujer, pero no sentir atracción hacia el sexo opuesto.
No saber qué hacer con sus deseos.
La vergüenza y la culpa por tener estos deseos que no pidieron.
El enojo con Dios por “haberlos hecho así”.
Temor a ser etiquetados por siempre por los demás.
Dudas sobre con quién podrán realmente abrirse de manera segura.
Sentirse atrapado entre dos mundos: Iglesia vs ideología LGBT
Comentarios insensibles de otros católicos hacia personas con AMS
Tener que llevar una doble vida y mantener esa parte de sí mismos oculta.
Falta de espacios donde puedan conocer y conectar con otros varones que experimentan AMS y comparten el anhelo de santidad.
Al ser una experiencia ajena para muchos de nosotros, no dimensionamos el sufrimiento que soportan en silencio, sufrimiento que en muchas ocasiones va acompañado de conductas sexuales no deseadas.
Al haber poca madurez en las personas que conformamos la Iglesia, la actitud que mostramos ante estos temas sensibles no invita a la apertura, por ende, menos pueden abrirse.
Quizás nos da miedo que si no corregimos o sermoneamos a una persona que expresa AMS, estamos dando a entender que estamos de acuerdo con que tengan actividades homosexuales pero no es así.
¿Acaso no es posible validar los sentimientos de una persona y al mismo tiempo estar en desacuerdo con las conductas a las que esos sentimientos los impulsan?
Entiendo que en tiempos recientes en la Iglesia se habló mucho de tender puentes en vez de construir muros, pero es una falsa dicotomía. Los puentes crean sintonía, los muros crean contención y ambos son necesarios.
Las personas fuimos creadas para la comunión, esto lo sabemos, y un ambiente donde nuestras necesidades de comunión son cubiertas es propicio para la salud mental.Una de las dificultades que encuentro al acompañar a personas en terapia es que no tienen buenas redes de apoyo. Están estancadas en conductas sexuales no deseadas buscando en la fantasía lo que carecen en la realidad.
Por poner un ejemplo sencillo (sin intenciones de generalizar): un varón puede buscar en otros varones la seguridad y el cariño que no experimentó con su padre. Esto llevó a que no se identificara con él, que no asumiera y descubriera su masculinidad y como consecuencia, tampoco sintió que encajara con los demás niños. Un elemento de suma importancia en el camino de sanación es tener experiencias correctivas y redentoras, es decir, relacionarse con otros varones, compartir actividades con ellos, permitirse conocer, dejarse abrazar por la fraternidad.
Lamentablemente, muchos no saben cómo tener intimidad emocional con las personas que tienen cercanas. Podrán tener buenos amigos, pero para algunos la vergüenza es demasiado grande y mantienen esa parte de su corazón en un rincón oscuro.
Sin dejarse conocer por completo, su corazón queda desconocido y sin conocimiento no hay intimidad, no hay encuentro real.
Sin embargo, hay situaciones en las que ¡el problema es que no tienen a nadie con quien abrirse! El encuentro de corazón a corazón es fundamental, es una necesidad. Dios no nos creó para relacionarnos exclusivamente con Él.
En ese sentido, “Dios no es suficiente” para nuestro desarrollo humano pleno, pero no porque no pueda. Si bien sólo el Dios infinito puede saciar nuestros deseos infinitos, nos creó para encontrarlo a través de los demás.
Se revela en los ojos de quienes tienes enfrente; quiere ser amado en las relaciones humanas: familia, amistades, Iglesia, sacramentos. Así lo quiso.
¿Qué ve Dios en el hombre que le hizo decir: “no es bueno que esté solo”? ¿Por qué Dios le dice que está solo si está con Él?
En el paraíso algo no estaba bien y era que había un hueco en el corazón de Adán, hueco que Dios hizo para la comunión con otros. La infinitud de Dios el corazón del hombre no puede sostener y es a través de Su creación que va dosificando Su revelación, Su donación, Su amor. A través de su Creación se va manifestando de formas que podamos captarlo.
Y la Iglesia es el lugar ideal para este encuentro, para esta manifestación de Dios. En términos del desarrollo humano, la iglesia doméstica es el lugar primordial para la salud mental… pero la Iglesia militante en general es la realidad donde la luz de Cristo resplandece (LG1), es el lugar "donde florece el Espíritu" (San Hipólito Romano, Traditio apostolica, 35).
La Iglesia tiene un papel en ser un lugar de encuentro y de sanación completa de la persona.
No sólo en su relación con Dios, sino en su relación con el prójimo y con sí mismo. La Revelación Divina es una constante invitación de Dios a formar parte de Su familia. Los sacramentos son nuestra herencia y nuestra participación en las memorias, las tradiciones, la vida de esta familia. Nos hacen un solo cuerpo en Cristo.
Quiero decir, el corazón que se rompió en las relaciones, puede ser sanado en las relaciones. Ahora imagina relaciones movidas y transformadas por la gracia de Dios. ¿Cuál es el potencial?
Las personas pueden llegar a un punto en su vida donde necesitan ayuda profesional para ayudarles a recuperar funcionalidad, pero hay muchas necesidades de salud mental que la Iglesia puede cubrir.
Una persona sumida en depresión y ansiedad requiere de un especialista, pero igual o más importante es un espacio donde esta misma persona pueda abrir su corazón y ser sostenida por una comunidad. Es imposible que una persona sane en aislamiento.
Pero incluso dando un paso atrás: antes de que sea necesario el trabajo de un profesional de la salud, el amor de una comunidad puede sostener a una persona durante momentos cruciales.
Me atrevo a decir: un espacio donde las personas realmente se conozcan, abran su corazón y echen raíces, se logra la mitad del trabajo de sanación.
Buscando los momentos adecuados — NO durante la homilía, por ejemplo — y sin caer en una forma de pelagianismo psicologista — reduciendo la santificación o la plenitud al autoconocimiento, la integración emocional y técnicas psicológicas — la Iglesia podría ser un espacio de prevención y formación.
¿Por qué dejar a organizaciones seglares el trabajo de hablar de desarrollo humano, resiliencia, descanso y salud mental?
Ciertamente la Evangelización y el culto a Dios deben tener siempre el primer lugar y al mismo tiempo ¿no podríamos hacer más en el cuidado de las personas?
Temas como “el autocuidado” están de boga en la cultura secular y en mi práctica terapéutica veo que es una realidad necesaria. Si acudimos a las fuentes de nuestra tradición y a la vida de los santos, nos damos cuenta que esta no es una invención modernista.
La Iglesia tiene mucho qué enseñar sobre el amor ordenado a uno mismo, sobre el autoconocimiento, sobre la meditación bien entendida. Fuimos creados para dar gloria a Dios y eso implica un hombre vivo.
“La gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios”
San Ireneo, Adversus Haereses” (Contra las herejías), Libro IV, capítulo 20, sección 7.
Dios no se glorifica en nuestra destrucción, sino en que estemos en comunión con Él, que vivamos verdaderamente, poniendo de nuestra parte por cuidar lo que Él nos ha regalado en nuestro cuerpo, psique y espíritu. Me parece que como Iglesia podemos tener un rol importante en este sentido.
Para el Dr. Peter Levine el trauma es lo que cargamos dentro en la ausencia de un testigo empático.
Es decir, experiencias de emociones intensas que se viven en soledad son más probables de dejar “cicatriz” en el cuerpo y la mente de la persona. Al contrario, cuando a una persona se le permite expresar y experimentar esas emociones de una forma contenida con la presencia amorosa de otro, logra procesar e integrar más fácilmente su vivencia. Estudios muestran que el apoyo social no solo reduce síntomas, sino que puede favorecer un crecimiento psicológico positivo después de traumas extremos. No se trata sólo de “no empeorar”, sino que muchas personas llegan a través del dolor a una transformación (Pollari CD, Brite J, Brackbill RM, Gargano LM, Adams SW, Russo-Netzer P, Davidov J, Banyard V, Cone JE. World Trade Center Exposure and Posttraumatic Growth: Assessing Positive Psychological Change 15 Years after 9/11. Int J Environ Res Public Health. 2020 Dec 25;18(1):104. doi: 10.3390/ijerph18010104. PMID: 33375729; PMCID: PMC7795403.).
En su reflexión sobre el sentido del sufrimiento, Juan Pablo II dice lo siguiente:
28. La parábola del buen Samaritano pertenece al Evangelio del sufrimiento. Indica, en efecto, cuál debe ser la relación de cada uno de nosotros con el prójimo que sufre. No nos está permitido « pasar de largo », con indiferencia, sino que debemos « pararnos » junto a él. Buen Samaritano es todo hombre, que se para junto al sufrimiento de otro hombre de cualquier género que ése sea. Esta parada no significa curiosidad, sino más bien disponibilidad.
Estamos llamados a ser testigos empáticos: buenos samaritanos, cirineos, verónicas, juanes y marías al pie de la cruz.
Me pregunto, ¿cuál habrá sido el rol de los ángeles que consolaban a Jesús en el Getsemaní?
Continúo con estos párrafos que resumen su reflexión:
30. La revelación por parte de Cristo del sentido salvífico del sufrimiento no se identifica de ningún modo con una actitud de pasividad. Es todo lo contrario. El Evangelio es la negación de la pasividad ante el sufrimiento.
Estas palabras sobre el amor, sobre los actos de amor relacionados con el sufrimiento humano, nos permiten una vez más descubrir, en la raíz de todos los sufrimientos humanos, el mismo sufrimiento redentor de Cristo. Cristo dice: « A mí me lo hicisteis ». Él mismo es el que en cada uno experimenta el amor; Él mismo es el que recibe ayuda, cuando esto se hace a cada uno que sufre sin excepción. Él mismo está presente en quien sufre, porque su sufrimiento salvífico se ha abierto de una vez para siempre a todo sufrimiento humano.”
Empecé hablando sobre personas con AMS porque veo que su situación particular les dificulta encontrar a buenos samaritanos que se paren a un lado para ofrecerles ayuda, sin embargo, este problema no se reduce de ninguna manera a este contexto.
Hay mucho mal entendimiento sobre afectaciones psicológicas y de este tema hablaré en otra ocasión.
Cierro este escrito invitándolos a compartir conmigo su opinión. Puedes escribirla de bajo, donde dice: Escribir un comentario...
¿Por qué crees que hacen falta -– o no — estos espacios dentro de la Iglesia?
¿Qué pasos concretos podríamos dar para crear comunidades donde el sufrimiento no sea escondido, sino acogido y redimido?
¿Qué temas te incomoda tocar dentro de la Iglesia?
Por último. Hay muchos varones que experimentan atracción al mismo sexo y que buscan la santidad, sin embargo, hay pocos lugares seguros donde puedan hablar abiertamente de su historia sin miedo ni juicio.
En Freodom queremos crear ese espacio donde puedan compartir en comunidad.
Si suficientes varones se unen a nuestra lista de espera, lanzaremos un programa diseñado especialmente para ustedes. Si te interesa (o conoces a alguien a quien le pueda interesar), da el paso: comparte, inscríbete y permítenos escucharte.
No tienes que caminar solo.


Pienso que indudablemente hacen falta estos espacios en la iglesia. Personalmente he andado buscando mucho tiempo un acompañamiento así y no lo encontré. Hay ministerios como courage que personalmente me recomendaron no integrarme porque no viví como tal una homosexualidad practicada y ahí era me dijeron un compartir entre hombres con las mismas vivencias. Lo digo en el buen sentido, no dudo que sea buena opción para ciertos hombres pero yo no tuve cabida ahí. También creo que estos espacios hacen falta porque la AMS es muy juzgada incluso por los católicos, casi nadie mira más allá de sus causas, solo se juzga a los hombres como desviados y pervertidos. Creo que en este caso la psicología tiene buena oportunidad de…